Ciudad de México, al borde de una crisis por el agua

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Ciudad de México / The New York Times.

En los días malos se puede oler la pestilencia un kilómetro y medio a la redonda: se esparce a lo largo de autopistas y edificios de oficinas.

En 1900, cuando terminó la construcción del Gran Canal de Desagüe, era visto como el puente de Brooklyn de Ciudad de México, una proeza de la ingeniería y un símbolo de orgullo cívico: medía 47 kilómetros de largo, con la capacidad de mover cientos de miles de litros de aguas residuales por segundo. Prometía resolver las inundaciones y los problemas de drenaje que habían abrumado a la ciudad por siglos.

Solo que no fue así, y casi desde el inicio. El movimiento del canal estaba basado en la fuerza de gravedad. Y Ciudad de México, que se encuentra a 2240 metros por encima del nivel del mar, se estaba hundiendo.

El hundimiento sigue, cada vez más rápido, y el canal es tan solo una víctima de lo que se ha convertido en un círculo vicioso. Con la escasez perpetua del agua, Ciudad de México ha seguido perforando en busca de más, lo que ha debilitado los antiguos lechos de arcilla de los lagos que los aztecas usaron para construir buena parte de la ciudad y lo que ha causado que se derrumbe aún más.

Fuente: la información sobre la tasa de subsidencia es de Dr. Andy Sowter en Geomatic Ventures Limited.

Es un ciclo agravado por el cambio climático. Las altas temperaturas y la sequía implican una mayor evaporación y una mayor demanda de agua, lo que incrementa la presión de conseguir agua desde zonas de reserva distantes, a costos exorbitantes, o de drenar todavía más los acuíferos subterráneos y acelerar el colapso de la ciudad.

El hundimiento sigue y es cada vez más rápido; el canal es solo una víctima de lo que se ha convertido en un círculo vicioso.

En el inmenso barrio de Iztapalapa —donde viven cerca de dos millones de habitantes, muchos de los cuales no cuentan con agua corriente— las aceras parecen porcelana rota y 15 escuelas primarias se han venido abajo.Hoy en día se escribe mucho sobre el cambio climático y el impacto del aumento del nivel el mar en las poblaciones costeras. Pero no solo las costas se ven afectadas. Ciudad de México, ubicada en un valle en el centro del país, es un ejemplo evidente. El mundo ha hecho una enorme apuesta en las capitales sobrepobladas como esta, con un gran número de residentes y economías grandes; la estabilidad del hemisferio parece depender de ellas.

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